Estimados amigos: Este es mi último blog como responsable del Secretariado de Laicos. El próximo 31 de agosto dejaré en manos del H. Javier Espinosa, de la provincia marista de América Central, este servicio al Instituto.
Han pasado casi 4 años y medio, de aquel 15 de febrero de 2006, en que el H. Emili Turú, entonces Consejero General, me llamó por teléfono para decirme si aceptaba el compromiso. En un primer momento me pareció que no debía aceptar, pues, no me sentía preparado y experimentaba otras llamadas: trabajar más directamente con jóvenes universitarios y en la pastoral social de la provincia Norandina. Ante la insistencia y después de un breve discernimiento con mi H. Provincial, acepté con ciertos miedos y recelos, pero con la confianza puesta en Dios y también en los hermanos y laicos con quienes me iba a encontrar.
Llegaba procedente de una experiencia de 6 años en una comunidad inter-congregacional e internacional de Hermanos Maristas, Hermanas Carmelitas del Sagrado Corazón y laicos/as pertenecientes a los dos carismas fundacionales.
Compartíamos vida, fe, misión, formación… en una Iglesia Comunión, al servicio de la Pastoral Indígena. El Vicariato de San Miguel de Sucumbíos (Ecuador) es una Iglesia con opción preferencial por los pobres, donde existen más de 2.000 ministerios laicales no ordenados. Creo que esta experiencia previa me ayudó mucho a entender la nueva misión encomendada a nivel de Instituto. También lo hizo el hecho de que yo sea “ex alumno marista” y que, antes de ser “hermano”, fuera “profesor marista”.
Hoy, la experiencia vivida como director del Secretariado de Laicos del Instituto (2006-2010) me invita a dar gracias a Dios por todo lo que me ha regalado:
Gracias por tantos “compañeros y compañeras maravillosos” con quienes he tenido la oportunidad de compartir la vida, la fe, el carisma recibido, el presente y los sueños de futuro… Hermanos, laicas, laicos, sacerdotes, religiosos de otras congregaciones, personas de otros credos religiosos… Vosotros habéis cuestionado y alentado mi vida como “religioso hermano”, me habéis ayudado a soñar y a poner los primeros pasos “hacia una nueva tierra”, me habéis levantado cuando me sentía desanimado o incomprendido… ¡Habéis alegrado mi corazón! Creo que ahora soy más “universal”. ¡Jamás soñé tener tantos amigos!
Gracias, Señor, porque en mí se ha cumplido lo que dijo Jesús un día a sus amigos: “Todo el que deje casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o campos por mí y la buena noticia ha de recibir en esta vida cien veces más en casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y campos, con persecuciones, y en el mundo futuro vida eterna” (Mc 10,29-30).
Gracias porque, contemplando e impulsando la vocación laical marista, he sentido más clara y hermosa mi vocación de “hermano marista”; y he llegado a la convicción de que las vocaciones en la Iglesia se necesitan - están al servicio (CL 55) - las unas de las otras. De tal manera que no encontraremos esa “nueva forma de ser hermano”, que nos habla el Capítulo General, sin compartir estrechamente nuestra vocación con la de los laicos maristas.
Gracias porque he podido comprender, desde la experiencia, que las fronteras y límites que nosotros queremos poner entre los diferentes carismas y formas de vida en la Iglesia, son mucho más difusos en la práctica que en la teoría, y que no hay nada “exclusivo” de nadie, sino que todo es “inclusivo”, “compartido” y, en todo caso, “más subrayado” en un estilo de vida que en otros, para servicio de todos.
Doy gracias a muchos laicos, hermanos y sacerdotes de otras congregaciones hermanas y movimientos de Iglesia, por la vivencia de sus carismas fundacionales. Ellos han sido una gran luz para mi propio caminar. Gracias especiales al H. Antonio Botana - La Salle -, hermano y amigo, cuyas reflexiones y experiencias están siendo un referente eclesial para el desarrollo de las nuevas “familias carismáticas” en la Iglesia.
Gracias también al anterior y al nuevo Consejo General, personificados en las personas de los HH. Seán y Emili. He recibido de ellos todo el apoyo y comprensión que necesitaba. Gracias a mi comunidad de Roma: me he sentido muy querido, reconocido y alentado. Siempre he regresado de mis viajes con unas ganas enormes de reencontrarlos.
Y, por último, gracias especiales a cuatro compañeros maristas maravillosos con quienes he formado una comunidad de vida y trabajo verdaderamente excepcional: el Secretariado de Laicos Ampliado. ¡Gracias, Ana, Linda, Tony, Afonso! Fue lindo trabajar con vosotros. No sólo creamos una estructura marista “nueva”, sino que hemos sido “signo” de una nueva manera de ser Maristas hoy a nivel internacional.
Creo que también es momento de intentar hacer un resumen de aquello que me ha parecido lo más vital e importante de “nuestro” trabajo, como Secretariado, de cara al futuro del carisma marista, sin querer agotar todas las actividades realizadas:
A las dos semanas de llegar a Roma, tuvimos la primera reunión de la comisión internacional responsable de la redacción del documento “La vocación del laico marista”, que se llamaría después “En torno a la Misma Mesa”. Fue un largo y laborioso trabajo que nos ocupó 3 años y medio. Soy muy consciente que Dios estuvo con nosotros porque nos sentimos “comunidad” y no sólo grupo de trabajo; no fue sólo una reflexión intelectual, sino que ésta “nació” de la vida marista laical ya existente; no fue sólo cosa de los diez miembros de la comisión, sino de centenares de personas (laicos, especialmente) que participaron en la redacción del mismo. ¡Un regalo de Dios para el carisma marista y para la Iglesia, como ya han atestiguado muchas congregaciones!
Creo que ahora tenemos un mejor conocimiento de la realidad laical marista en el mundo, que ha podido ser compartida a través de la página web www.champagnat.org o de las visitas de los miembros del Secretariado Ampliado. Durante estos 4 años y medio, hemos visitado todas las provincias del Instituto, a excepción de África, donde tuvimos dos reuniones regionales con representantes de todas sus unidades administrativas (UA). Esto ha entusiasmado y “abierto los ojos” a muchos hermanos y laicos que se han sentido conectados a una realidad más grande que ofrece horizontes siempre nuevos. Solamente este blog marista ha recibido más de 220.00 entradas y 600 comentarios. Pero, a pesar de estos logros, sigo creyendo que el tema de una mayor conexión entre los laicos maristas es todavía una asignatura pendiente.
Hemos puesto en marcha experiencias de formación conjunta de laicos y hermanos. El encuentro internacional sobre Procesos de Formación Conjunta, tenido en Les Avellanes (España, mayo 2007), inauguró un nuevo modelo formativo para los Maristas, hermanos y laicos. Un modelo basado en compartir nuestra propia experiencia de vida, donde todos aprendemos de todos y la comunidad pasa a ser un lugar privilegiado de formación y misión. Tres años después, la formación conjunta marista ha ido desarrollándose a nivel internacional (Quito-2008 y St. Paul Trois-Châteaux-2009), regional (Cono Sur, Chosica-2009; y Oceanía, Mittagong-2010), y provincial o distrital (Santa María de Los Andes, Paraguay, Catalunya, etc.). También aquí todavía falta mucho por hacer.
La Asamblea Internacional de la Misión Marista (Mendes-2007) y la creación del Secretariado Ampliado de Laicos (enero 2008) supusieron un salto cualitativo en la corresponsabilidad de hermanos y laicos: un signo para todo el Instituto. El futuro marista debe ser pensado, discernido, planificado y construido por todos aquellos que lo sienten como una llamada de Dios para sus vidas. Cuestiones como pertenencia al Instituto o al carisma, ensanchar la tienda o construir una tienda nueva, procesos de acompañamiento y discernimiento vocacional, compromiso público… son conceptos ya habituales en nuestra reflexión y están comenzando las primeras experiencias en este sentido entre los laicos maristas. Seguramente habrá que ir caminando hacia un Secretariado de la Familia Marista de Champagnat y hacia una nueva Guía de Formación Marista.
El aspecto asociativo laical marista también ha crecido durante estos años. Las tres dimensiones de toda vocación (espiritualidad, misión y vida compartida) implican poner en marcha verdaderas comunidades de vida y misión, ya sean de sólo de hermanos, de laicos, o de hermanos y laicos. El MCHFM sigue creciendo en algunas regiones y se potenciará más cuando consiga articularse con la Pastoral de los Jóvenes Adultos Maristas, y el Movimiento adquiera una sana autonomía laical, tanto en sus decisiones y gobierno como en su economía. La articulación del mismo a nivel regional e internacional también es muy importante. El Secretariado de Laicos ha acompañado especialmente al MCHFM en todas las UA donde existe (19), apoyando la articulación del Movimiento en Europa (2006-2010) y Brasil (2010). Otras regiones del Instituto todavía no están organizadas.
Algunos, pero, intuyen otros caminos para sus compromisos personales y grupales, buscando las estructuras más adecuadas para ello. El Secretariado también ha acompañado a otros grupos maristas: comunidades mixtas de hermanos y laicos (30), Asociación de Fieles “La Valla-Mulhouse” (Francia), Misioneros Maristas (México), Laicos de Catalunya, Comunidades Maristas para la Misión (Sydney), Movimiento Marista de Quebec (Canadá), Profesores Catequistas (Filipinas), obras educativas privadas en concierto con el Instituto (México y Brasil), etc.
La reflexión sobre el laicado marista lleva a una nueva comprensión de la vida religiosa del hermano marista. Honestamente, creo que hemos ayudado a ello, aunque es un tema de discusión bastante controvertido. La presencia de un laicado más comprometido ha puesto en crisis la identidad del “hermano”. Algunos han reaccionado dolorosa y hasta agresivamente ante este cuestionamiento. Desde el Secretariado de Laicos, hemos intentado presentarlo como un tiempo de oportunidad (kairós) para llegar a ser lo que Dios quiere hoy para nosotros los hermanos. La distinción entre lo carismático de nuestra identidad y las actividades que tradicionalmente hemos llevado a cabo al servicio de la Iglesia y del mundo, nos ayudarán a ello. Repito mi convicción profunda: la comunión con los “laicos maristas” nos ayudará a encontrar nuestra identidad de “hermanos maristas”.
Llegado a este punto, quisiera pedir perdón por mi particular forma de expresarme y defender mis puntos de vista, tanto oralmente como por escrito. Bien sé que soy demasiado expresivo y apasionado, y que, a veces, no mido muy bien el alcance de mis palabras, pudiendo haber herido o causado confusión a más de uno. En ningún momento ha sido éste mi deseo. Entiendo que algunas reflexiones que he escrito en este blog o he expresado en mis charlas son muy discutibles. Estamos en un tiempo de búsqueda a todos los niveles: tiempo de cambios, nacimientos y muertes de esquemas e instituciones. Así ha sido siempre la historia, pero hay períodos en que se aprecia más esta constante humana.
Para mí, éste es un tiempo apasionante de ser vivido, porque todo está por hacer y todo es posible. Siempre he sentido en mí esa mirada dirigida hacia el futuro, esa criticidad ante lo que veo que no funciona como debiera. Amo mi vocación de “hermano”, pero siento que debemos vivirla de “otra forma”, y siento también la urgencia de buscar, escuchar, proponer, experimentar… No me danto miedo fracasar como no acabar de ponerme en marcha. Me siento rebelde ante el presente que veo, pero no pretendo juzgar con ello a nadie. Pido perdón si con mis palabras o gestos alguien se ha sentido negativamente juzgado. Perdón porque, en mi mismo, percibo la distancia tan grande que existe entre lo que sueño y lo que soy capaz de dar en la vida de cada día.
Mi sueño es una tienda marista “nueva”, donde todos asumamos las responsabilidades adquiridas en nuestros compromisos personales e institucionales, vividos en comunidad, sin apropiaciones exclusivas de términos como santidad, radicalidad, dignidad, espiritualidad, gobierno… Una “nueva tienda” donde quepan todas las formas posibles de seguimiento de Jesucristo al estilo de Marcelino y cuyas diferentes formulaciones institucionales se disciernan constantemente a la luz de este carisma. Una familia carismática en comunión con los demás carismas y ministerios de la Iglesia - y fuera de la Iglesia - al servicio siempre de todo ser humano.
Todo esto, a partir de ahora, me tocará desarrollarlo en Popayán (Colombia), a donde me destina el Señor, a través de mi Hno. Provincial y su Consejo. Me siento muy feliz porque esto es lo que quiere el Consejo Provincial: iniciar “nuevos caminos” de vida marista. A partir del 11 de septiembre, si Dios quiere, allí podréis encontrarme. Deseo no desconectarme de tantos amigos y amigas que he podido ir encontrando a lo largo de estos años y proseguir juntos estas reflexiones-experiencias que nos ayudan a crecer como seres humanos, cristianos y maristas.
También me siento muy feliz porque dejo el Secretariado de Laicos en muy buenas manos. El H. Javier Espinosa ha sido mi colega, amigo y maestro durante estos años. Ha estado metido de lleno en muchos de los proceso de reflexión y también de ejecución. Los encuentros de Les Avellanes y Quito hablan por sí solos de sus grandes dotes humanas y espirituales. Su experiencia como Maestro de Novicios, Provincial y Director del Centro de Formación para Hermanos de lengua española y portuguesa (El Escorial), le avalan sobradamente. Además, Javier tendrá la ayuda de un reforzado Secretariado Ampliado, que va a cobrar más fuerza con la presencia de dos Co-directores (Ana Sarrate -España- y Tony Clarke -Australia-) y de otros laicos y hermanos de las diferentes regiones del Instituto. Les deseo toda clase de éxitos y mi apoyo más entusiasta.
¡Hasta siempre, compañeros y compañeras de camino! Nos seguiremos encontrando todos los días junto a Jesús, María y Marcelino.
Hermano Pau Fornells Sala - Secretariado de laicos - Casa General, Roma.
Fuente : http://www.champagnat.org/es/240215001.asp?id=62576

Desde la redacción de la Rifma, queremos expresar nuestra sincera gratitud al querido Hermano Pau por su cercanía con los laicos, por su sencillez, por sus enseñanzas y por los momentos vividos.Y muy especialmente, porque en su visita a nuestro Colegio, el Instituto Chacabuco de Los Andes, hace más de tres años, en Mayo de 2007, quiso conocer en detalle cómo habían sido los inicios de la Rifma, nuestros sueños, nuestros logros, las dificultades y nuestros deseos de unir cada día más a la querida Familia Marista de habla hispana. Consideró muy positiva la línea de trabajo motivada por el carisma Marista, como una manera de propagar la obra de Marcelino, creando una instancia de Apostolado entre todos nuestros integrantes.

Sus palabras, sus orientaciones y su presencia fueron motivo de gran respaldo hacia nuestro trabajo, lo que le agradecemos muy sinceramente, y que, al mismo tiempo, nos indica que vamos caminando por el camino correcto, en un trabajo no exento de esfuerzos, pero que realizamos con todo nuestro cariño y gratitud.
Reiteramos nuestra gratitud por los momentos tan gratificantes que vivimos compartiendo con el Hermano Pau, a quien deseamos que el Señor lo siga bendiciendo en su valiosa e importante labor en el seno de la familia marista en el nuevo destino que el Señor y los Superiores le deparen.
¡¡¡ Hasta pronto, querido hermano Pau !!! ...Que Jesús, María y Marcelino te bendigan.
Un abrazo fraterno de tus amigos y hermanos de la Rifma.
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