
Benedicto XVI en su carta encíclica "Caritas in veritate" afirma que "la cooperación internacional necesita personas que participen en el proceso del desarrollo económico y humano, mediante la solidaridad de la presencia, el acompañamiento, la formación y el respeto". ¡No sólo la internacional!, diría yo, ¡sino la nacional también! En una época de crisis como esta de enfrentamientos como los que existen en nuestra sociedad, los cristianos debemos tener, más que nunca, en nuestras manos una bíblia y un periódico que nos permitan cerrar el circulo hermenéutico de acercarnos a la fe desde la situación actual en la que vivímos y a esta situación de crisis desde la sensibilidad del evangelio.
Hemos comenzado la celebración de un año de fe. Un año después de más de 2000 no es nada, pero también la fe está en crisis. Como en la lectura de hoy domingo (el joven rico), somos muchos los que hemos ido prostituyendo el acto de celebración de la fe por ritos sin sentido que anteponen a otros dioses (dinero, prestigio, belleza) al auténtico Dios. ¡Hoy más que nunca es necesario oír las voces de tantos profetas que claman una vuelta a una auténtica celebración de la fe, que empiece por acercarnos al otro (presencia), estar atentos a sus necesidades (acompañamiento), ayudarles en el crecimiento integral de su persona (formación) y hacerlo desde su total libertad (respeto).







