
Vamos a imaginarnos esta mañana que Marcelino Champagnat hubiese nacido en la aldea de Rosey en mayo de 1980 y no en 1789. Sí, sí, digo bien, mayo de 1980. Eso significa que ahora sería un joven de 28 años y, si la memoria no me falla, creo que ésa era la edad que él tenía cuando fundó nuestro Instituto.
Siguiendo con el ejemplo, imaginémonos también que fuese coadjutor de la parroquia de una pequeña localidad francesa. Se trata de una zona deprimida económicamente, pero sus habitantes son buenos trabajadores, de sólida vida familiar, y un poco suspicaces respecto a lo que se cuece en las grandes ciudades como París, Lyon, Londres, y probablemente también New York.


