
Madrid, 3 de abril de 2013. Que 868 millones de personas sufran desnutrición no es fruto del azar sino de causas políticas y económicas concretas que hacen que, a dos años de cumplirse el plazo marcado para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio[1] no podamos hablar de grandes éxitos en la reducción del hambre y la pobreza.
Para la Presidenta de la Coordinadora de ONGD, Mercedes Ruiz-Giménez, “es escandaloso que casi 900 millones de personas sufran desnutrición mientras continúan de manera imparable la especulación alimentaria en los mercados financieros y los abusos de poder de algunas corporaciones multinacionales del sector agroalimentario”.
Como organizaciones de la sociedad civil, exigimos que la erradicación del hambre y la desnutrición sean un elemento prioritario en la revisión de los ODM. El derecho a la alimentación no es una dádiva del sistema internacional hacia las personas más vulnerables, sino un derecho humano que los Estados tienen obligación legal de garantizar.







