
Es un gran placer escribir esta carta para celebrar el segundo año de la FMSI y la dirección del mismo por parte del H. Dominick Pujia. Cuando me convertí formalmente en Presidente de la FMSI, el 1 de octubre, el H. Dominick y yo, ya habíamos tenido numerosos encuentros y discusiones para facilitar la transición. Tuve así la oportunidad no sólo de comprender la historia y la evolución de la FMSI, sino también la posibilidad de mirar juntos hacia el futuro para ver qué nuevas posibilidades estaban a disposición de la fundación.
En estas conversaciones, descubrí que se estaba desarrollando una nueva visión de la solidaridad marista para ayudar y complementar el trabajo de los Hermanos Maristas y nuestros colaboradores laicos. Ésta ha sido una visión que me ha ayudado, dado que la FMSI tiene diferentes dimensiones. Quizás lo más importante es que pude apreciar la convicción y dedicación del H. Dominick para buscar que el mundo sea un lugar mejor para los niños. Entendí cuánto trabajo había en todos los detalles prácticos para lograr establecer la FMSI y los desafíos que se presentaban para comprender cómo la fundación puede servir mejor a las necesidades del Instituto.
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