
San Juan María Vianney, además de representar en vivo un modelo sumo de sacerdote, siempre anunció con claridad y énfasis la incomparable dignidad del sacerdocio y la centralidad del ministerio ordenado en el seno de la Iglesia.
Partiendo de sus enseñanzas, el Santo Padre ha vuelto a proponer las siguientes palabras del Santo: “¡Oh, que grande es el sacerdote!... Si él se comprendiera, moriría... Dios le obedece: él pronuncia dos palabras y Nuestro Señor desciende del cielo a su voz y se encierra en una pequeña hostia...”.
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